Los minions

Uno de los dos directores de la saga protagonizada por el villano Gru, Pierre Coffin, es el encargado, junto con Kyle Balda (Lorax, Monstruos S.A.) de llevar al cine las aventuras de los minions. Un planteamiento retrospectivo hace posible entender la existencia de estos seres amarillos sin su (y nuestro) villano favorito y las pequeñas Margo, Edith y Agnes. Y, para ello, el film viaja hasta la época prehistórica, cuando los pequeños siervos de las criaturas más malvadas eran sólo pequeñas partículas acuáticas.

Su evolución y la felicidad de su existencia están siempre ligadas a la militancia a favor de los seres más despiadados y, a pesar de su carácter afable, los minions andan en permanente compañía del caos más absoluto. Su torpeza, que no está reñida con el ingenio, les procura constantemente un futuro incierto y muchas aventuras a la vista. Así es como se desarrolla el film, un loco objetivo detrás de otro hasta lograr encontrar el villano perfecto al que servir.

Con muchos homenajes, guiños y referencias a épocas, películas, directores y actores diversos, los minions construyen y desarrollan su propio universo. Un lugar donde el absurdo y la comedia se explayan a base de gags de slapstick y otros más sutiles. Lo que cabe esperar de este título es lo que ofrece: humor a discreción sin más cortapisa que el hecho de tener que engranar una historia coherente que entiendan los más pequeños.

La película dura el tiempo justo para no decaer y cuenta con grandes aciertos en el guión y, por supuesto, con unos enormes protagonistas que llenan, historia y pantalla, sin necesidad de mucho. Sobran, eso sí, algunos detalles más vulgares (del todo innecesarios), si se tiene en cuenta que es la primera oferta comercial del verano para los más pequeños y a la que, seguro, acudirán en masa.

Fuente: http://taconline.net/

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