Pixels

Chris Columbus ha sido el encargado de transformar un corto de 10 minutos en un largo de aproximadamente 100 minutos… que podrían resumirse en 10 minutos… La idea era interesante, pero se le saca poco partido, y solo encuentra algo de brillo a nivel visual. No deja de ser estimulante y divertido ver los videojuegos de las recreativas de los 80 tomando la ciudad y cubriéndola de cubitos, pero es que Pixels no tiene mucho más.

Juegos que verás cobrar vida

“Me emocionó dar vida a estos personajes de una forma que no habíamos visto”, ha expresado en una entrevista Chris Columbus. “He hecho efectos visuales antes, pero todos están basados en la realidad. En este caso en especial, estábamos haciendo criaturas de 30 pies (9 metros) de altura con vóxeles (el equivalente a un pixel en 3D), que debían ser suficientemente amenazadoras como para destruir una ciudad, pero que también tuvieran un lado travieso y encantador”.

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Y es cierto, son las criaturas pixelizadas las que se meten en el bolsillo al espectador: hay imágenes de unos veinte videojuegos entre los que se incluyen los gusanos deCentipede, las naves de Galaga, la heroína Lady Lisa de Dojo Quest, Q*bert (muy tierno, aunque habría molado más si hubieran respetado su forma de comunicarse a través de bocadillos), la fichas de Tetris, etc. Y las dos joyas de la corona: la partida versus Pac-Man con su creador como aliado y la batalla final contra Donkey Kong.

 

Al cameo de Tōru Iwatani podemos sumar el de Dan Aykroyd además de los de figuras ochenteras que utilizan los alienígenas para comunicarse con los humanos entre las que encontramos hasta a Madonna, uno de los puntos de graciosos la peli.

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El lado humano el guión de Tim Herliny y Timothy Dowling es tan simple y sus personajes tan tópicos y estereotipados que parece que estamos ante otra entrega deNiños grandesAdam Sandler es el maestro de ceremonias y es uno de esos actores a los que odias o que te encanta. Pues si lo odias no va a encontrar en este papel la redención, desde luego, y mucho menos acompañado de Josh Gad y Kevin James, comparsas en la película. ¿Qué hacen aquí Sean Bean y Michelle Monaghan? Buena pregunta, sí señor…

Cuidado a quién llevas al cine

Pixels está pensada para aquellos que nacieron en los ochenta y tienen en la estantería libros como “Yo también fui a la EGB”. Te gustará si ibas a los recres de pequeño y te gastabas los ahorrillos en las maquinitas y te hará sentirte orgulloso hasta de soñar con la chica que protagonizaba las aventuras de la pantalla.

 

Pixels se infla a glorificar a freaks y nerds, a quienes siguen viendo de cuando en cuando una cinta en VHS y sospechando que el gobierno les esconde secretos de Estado. Hace sus sueños realidad y esa es la parte positiva, lo malo es que en este “imperio del renegado” se peca de excesos imperdonables, el primero de ellos en el lenguaje, así que ¡a ver a quién llevas al cine!

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¿Significa que un menor de 12 años no va a poder disfrutar de la película? No tiene por qué: puede que salga encantado con la estruendosa cascada de pixels de colores que abordan la pantalla, pero no entenderá una jota y escuchará más de dos palabras gruesas, sobre todo en boca del malote de turno: Peter Dinklage.  El doblaje tampoco favorece al personaje ya que su jerga se ha traducido de la forma más molesta posible: diciendo cosas como “pringao”, “mola mogollón” o “al ataquer” (sí, sí, no es broma).

 

El actor ya dijo en su día que quería un cambio de tercio respecto a su papel en Juego de tronos, pero su incursión en X-Men: días del futuro pasado fue con diferencia mucho más acertada que ésta. Sus líneas de guión no están a su altura, valga el juego de palabras.

Ayer y hoy

No faltan tampoco en Pixels referencias al cambio de mentalidad de los propios jugadores en estos años y al aumento de la violencia (aunque sea de forma simpática): si en los 80 se trataba de vencer a la máquina buscando patrones de juego, ahora se trata más de identificarse con el protagonista para sobrevivir y apenas queda espacio ya para la ingenuidad de aquellos juegos.

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Lo curioso de la película es que, por ejemplo, en el caso de Pac-Man, es la ciudad la que se convierte en un videojuego mientras que en el duelo del Donkey-Kong los protagonistas son literalmente abducidos e introducidos en el escenario. La treta es ingeniosa y funciona bien por igual, ¡ojalá hubieran acompañado el resto de los elementos como el sentido del humor para completar la experiencia!

Fuente: http://www.hobbyconsolas.com/

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