Steve Coogan, doble candidato al Oscar, habla sobre “Philomena”

Steve-Coogan-PhilomenaActor, guionista y productor de la cinta basada en hechos reales “Philomena”, que esta semana se estrena en España, el británico Steve Coogan (Middleton, Manchester, 1965) ha logrado sus dos primeras nominaciones al Oscar por esta agridulce cinta sobre una mujer irlandesa, madre soltera, cuyo hijo le fue arrebatado por una institución católica y dado en adopción contra su voluntad. El reconocido humorista ha sido reconocido por la Academia de Hollywood con sendas candidaturas a mejor película (como productor) y mejor guionista. Ya lleva acumulados otros premios, como el BAFTA por su libreto, antes galardonada como el mejor en la Mostra de Venecia del año pasado.

– ¿Cómo surgio el proyecto de “Philomena”, del que usted fue el principal motor?
En 2010 leí un artículo de la edición online de The Guardian mientras estaba en NY. El titular decía: “La Iglesia Católica vendió a mi hijo”. Era una entrevista con Martin Sixsmith sobre el libo que había escrito y contenía bastantes detalles, el esqueleto de la historia. El articulo me llegó. Más tarde me cruce con Gaby Tana, el productor, y le hable de ello. Me dijo:”Suena muy bien, quieres que la co-produzca?” Así que me puse en contacto con Martin y conseguí los derechos, esperando poder desarrollar el proyecto.

– ¿Qué es lo que te pareció especial de la historia de Philomena?
Yo estaba buscando un proyecto en el que creer y trabajar, más allá de lo que suelo hacer, que suele ser comedia. Esto llamó mi atención, me habló a mi trasfondo católico. Y creí que la historia era bastante universal. Es sobre madres, bebes, niños -algo con lo que todo el mundo se identificara. Además la historia nos lleva a América y Irlanda- El nuevo y el viejo Mundo. Creí que podría resonar en mucha gente, particularmente por esa conexión. Lo que capturó mi imaginación fue una fotografía de Martin con Philomena en un banco. Me pareció una extraña pareja. Un periodista, intelectual, de clase media, buena educación, que conoce a esta enfermera irlandesa jubilada de clase baja. Su relación me pareció curiosa.

– ¿Siempre estuvo en su mente su triple implicación en la película
No, al principio pensé ser sólo productor. No tenía intención de escribirla. Pero aunque encontré el libro interesante, no era la historia que quería contar. Así que tenía que encontrar alguien que me ayudara a escribirla. Gaby me consiguió una reunión con Christine Langan de BBC Films y ella me sugirió a Jeff Pope. El había producido “Mo” (Biopic televisiva sobre el político Mo Mowlan) y “Appropriate Adult” (Una dramatización del caso del asesino en serie Fred West) por lo que sabía que tenía la sensibilidad adecuada. Y cuando nos conocimos no lo dudé. Teníamos mucho en común y conectamos muy bien. Eso es lo que catapultó el proyecto. Desarrollamos un esquema y lo escribimos juntos- ambos en medio de otros proyectos. Fue un acto de amor. Construimos una historia que se convirtió en “road movie”, en cierto modo, sobre dos personas con perspectivas distintas que acaban mezclándose, comprendiéndose y cambiando sus propias vidas. No quiero sonar pretencioso, pero la historia va de tolerancia y comprensión. Eso es de lo que va realmente.

– Uno de los atractivos de la película es el contraste entre ambos personajes: Uno más intelectual y la otra aparentemente más básica, aunque su interactuación descubra otras facetas
Es cierto. Jeff y yo queríamos que la película fuera sobre la intuición contra el intelecto. Nos reunimos varias veces con Philomena y Martin, hablamos y nos basamos en esas reuniones. Muchas de las conversaciones del guion están basadas en esas reuniones.

– ¿Y por qué también acabó implicándose como coprotagonista junto a Judi Dench?
Te encasillas. Adoro hacer comedia, pero quieres hacer más cosas. Me encanta reír y hacer reír pero nunca me he definido por el humor. Lo odio. No quiero quedarme en eso. Quiero hacer cosas creativas y desafiantes. Así que haces cosas fuera de tu zona de confort que impliquen riesgos. Quiero explorar la vida desde distintos prismas. Preferiría usar la comedia como arma en otros aspectos. No puede usarse para endulzar el trago de material serio. Como haces de esta historia algo agradable y edificante? Retos como este son emocionantes. Otra cosa, desde luego, es meter elementos cómicos entre estos dos personajes que puedan hacerte reír en un momento concreto.

– ¿Le resulto dificil ese papel que cómo acaba de decir se escapa a su tradicional registro cómico?Algunas cosas lo fueron. Es un poco de mí y un poco de Martin. Es una composición en realidad. Lo más difícil fue resistir los impulsos cómicos. A veces Martin venia al set cuando yo hacía de él para lo que yo llamaba el “pasómetro”. El me “dirigía”, como al tráfico. Decía muy pocas palabras pero me indicaba con las manos “más” o “menos” o “lento” cuando le interpretaba. Martin puso muchos comentarios y notas en el guion. Y sabe de lo que habla, porque es un gran escritor.

– ¿Y trabajar junto a Judi Dench, espectacular como Philomena…?
Sin duda. Cuando escribíamos le dije a Jeff: “Sería genial si tuviéramos a Judi Dench. Intentémoslo” Así que triunfamos al conseguirlo.

– ¿Y qué es lo que aporta Stephen Frears a este proceso?
Stephen te hace justificar todo. Es fastidioso y riguroso en el buen sentido. Me intimidaba un poco al principio por su nivel de exigencia. Pero fuimos capaces de mantener discusiones serias sobre el guion. Es mucho más colaborador del que pensaba. Fue un dialogo adecuado. Hablamos mucho de la historia y de sus elementos tragicómicos. Stephen mencionaba los films de Billy Wilder, al que ama, y yo soy un fanático de Jack Lemmon que aparece en muchas de sus películas. Junto hicieron obras muy difíciles de definir, caminaban en la frontera entre lo gracioso y lo fatídico.

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